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Análisis de Integración Regional
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El grupo de pensamiento Cruz del Sur, presenta em esta nueva sección de Politicayactualidad.com sus papers de análisis e
investigación (Actualizado al 7 de noviembre del 2003).
La necesidad de la incorporación institucional de la sociedad civil en el proceso de integración del MERCOSUR.
Frases como "déficit democrático", "acuerdo de (y para) elites" o "integración para unos pocos" podrían ser aplicadas al MERCOSUR tal como fue planteado hasta la actualidad. Los continuos reclamos de la sociedad por una mayor participación en la toma de decisiones, tanto a nivel interno como sobre la política exterior, pueden ser observados a lo largo de todo Latinoamérica. Argentina en el 2001 y Bolivia actualmente son pruebas extremas de una sociedad que se siente alejada de las decisiones que la afectan pasando a la movilización directa al no encontrar lugares (institucionales) desde los cuales defenderse.
Este trabajo intenta analizar la participación de la sociedad civil en el proceso de integración del MERCOSUR para confirmar o no ese "déficit democrático" para, luego, proponer alternativas para un proceso diferente. A fines analíticos hemos subdividido el proceso de integración del MERCOSUR en tres fases: la primera comprende el período 1985 - 1990; la segunda abarca el período 1991 - 2002; y la tercera se inicia en el 2003. Las tres fases se diferencian entre sí por el eje sobre el cual se basa la integración.
En la primera fase el eje fue predominante político. Esta fase se vio favorecida por el proceso de re-democratización de los países durante la década del ochenta. Los acuerdos con Brasil en materia hídrica y la desaparición de las hipótesis de conflicto fueron indicadores de una creciente voluntad de cooperación y diseño de políticas comunes en la región. Estos antecedentes permitieron la concreción de un acuerdo entre Argentina y Brasil en 1985. Este proceso, esencialmente político, se fundamentaba en la percepción común de una realidad condicionante (dependencia externa, asimetría y vulnerabilidad) que requería de la unión de la región a fines de enfrentar las amenazas tanto externas como internas. A este proceso se sumaron Uruguay y Paraguay, transformándose en el Mercado Común del Sur en marzo de 1991.
El intercambio comercial fue, durante la segunda fase, el eje sobre el cual se desarrolló el proceso de integración. Se privilegió el crecimiento del flujo comercial antes que la planificación estratégica de un programa político y un diseño institucional. Reafirmando lo anterior podemos decir que el crecimiento comercial no fue acompañado por una voluntad política fuerte orientada a fortalecer la integración. De esta manera, el MERCOSUR pasó a ser un ámbito para el intercambio de bienes y la extracción de excedentes más que una integración propiamente dicha, en la cual se deberían haber incluido las múltiples dimensiones que constituyen a los países.
La tercera fase todavía no puede ser descripta debido a que recién comienza a surgir. Lo máximo que podemos hacer, a partir de las declaraciones de los decisores de los países miembros, es inferir sobre cuál será el eje en que se basará el proceso. Tanto Kirchner como Lula han afirmado en diferentes oportunidades la voluntad de fortalecer política e institucionalmente el MERCOSUR. Por otra parte, tanto el presidente electo del Paraguay, Nicanor Duarte, como el probable futuro presidente del Uruguay (Candidato del Frente Amplio) presentan posturas similares a las de sus pares mercosureños.
Recientemente Marco Aurelio García, asesor en relaciones internacionales del presidente Lula, dijo que las crisis económicas que se produjeron en los países que integran el MERCOSUR han creado las condiciones objetivas para el relanzamiento del mismo, mientras que el cambio de los gobiernos estaban creando las condiciones subjetivas para llevarlo a cabo. Si el relanzamiento se produce, y si es acompañado por las bases sociales que apoyan a los gobiernos, la nueva fase se apoyaría sobre un eje que sería una síntesis entre lo político y lo económico, con una fase superadora representada por lo social.
En nuestro estudio constatamos que los sectores de la sociedad civil que se encuentran representados en el Foro Consultivo Económico y Social (único órgano del MERCOSUR que representa a la sociedad civil) son, en general, aquellos que promueven los intereses de los grupos económicos de mayor poder en los diferentes países miembros (cámaras comerciales, industriales, asociaciones rurales, etc). Por lo tanto, se debe fomentar la participación de actores que representen al resto de la población, es decir, a los sectores sociales que históricamente han sido sub-representados (no sólo en el proceso de integración, sino también en la vida política interna de los países) Ejemplo de esto son las organizaciones que nucléan a las pequeñas y medianas empresas, las cooperativas, las organizaciones rurales y campesinas que no se benefician con la tenencia latifundista de la tierra, las organizaciones de derechos humanos, organizaciones (sindicales o no) que representan a los desocupados de la región, universidades, etc.
La incorporación de nuevos grupos que componen la sociedad civil, a través de los diferentes temas en los que están involucrados, conllevará la ampliación de la agenda del MERCOSUR, a partir de lo cual se liberarán fuerzas que presionarán sobre el eje del proceso, haciendo que éste se mueva de su mirada estrictamente económica hacia un horizonte más amplio de contacto entre los Estados Miembros.
El proceso de integración es un proceso político y tomará un rumbo determinado según los grupos (con sus propuestas e intereses) que participen en él. Este rumbo podrá tener una mayor o menor aceptación en la comunidad, podrá generar una mayor o menor indiferencia y podrá ser más o menos beneficioso para todos. Tal como ha sido hasta ahora, la participación de la sociedad civil en el proceso es insuficiente para promover la aceptación, disminuir la indiferencia y generar beneficios para la comunidad ampliada del MERCOSUR. Los decisores políticos y los grupos e intereses involucrados hasta ahora en el proceso han dejado relegados varios temas y sectores en beneficio de otros. Creemos que es tiempo de que estos temas y sectores tengan su lugar en el proceso de integración.
Mediante una mayor representación de la sociedad civil en el FCES es posible lograr que las negociaciones en el proceso de integración no sean actividades "de cúpulas" y "entidades de representación corporativa". Esta participación de sectores sociales ajenos a los sectores económicos o políticos en el FCES permitiría revertir el déficit democrático al interior del FCES y, más ampliamente, al proceso de integración en general.
Las siguientes son algunas propuestas para la inclusión de la sociedad civil en el proceso de integración:
·La incorporación del ámbito académico como foro de discusión, ya que en este ámbito existe una mayor autonomía para debatir temas de la agenda.
·Diversificación, al interior del foro, de las áreas temáticas, con el objetivo de ampliar la incorporación de actores de la sociedad civil.
·Otorgarle al FCES la facultad de participar activamente en el proceso de toma de decisiones, mediante el fomento de la creación de una secretaría o dependencia en la nueva Presidencia del MERCOSUR.
·Concientizar a los actores de la sociedad civil de su importancia en el proceso de integración mediante la celebración de congresos, seminarios, concursos de monografías y otras actividades de carácter académico, que sirvan como base de interrelación entre los sectores.
El objetivo de este trabajo, como se dijo, es abrir el debate sobre la cuestión de la participación dela sociedad civil en el proceso de integración. Creemos que este es un momento propicio para hacerlo debido a las posibilidades de concertación política existente entre los gobiernos de los Estados Miembros. Esa es nuestra contribución en la búsqueda de un proceso de integración más inclusivo y beneficioso para toda la sociedad.
*Este trabajo, del cual se ha presentado un resumen, fue presentado en las VII Jornadas de la Asociación Argentina de Historia de las Relaciones Internacionales realizadas entre el 22 y el 24 de Octubre de 2003 en la Facultad de Cs. Económicas de la UBA.
Presentación del Grupo
Cruz del Sur es un grupo de pensamiento formado en la disciplina de las Relaciones Internacionales, dedicado a analizar el sistema internacional desde una perspectiva de América Latina. Sus integrantes han desempeñado en distintos grupos de gestión del conocimiento e investigación.
De Paula, Gabriel
Kelly, Julián
Lorenzo, Cristian
Lorenzo, Martín
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